La mayoría de las personas reconocen la marihuana por sus dos sustancias principales: el THC, responsable de la psicoactividad, y el CBD, valorado por sus efectos terapéuticos. Sin embargo, investigaciones recientes han identificado aproximadamente 600 compuestos químicos diferentes en el cannabis, y los científicos están prestando cada vez más atención a algunos de los ingredientes menos conocidos. ¡Descubramos por qué!
Los ingredientes del cannabis pueden categorizarse en cuatro grupos:
El THC y el CBD son los cannabinoides más famosos. El THC causa el efecto psicoactivo, mientras que el CBD es conocido por ayudar con la relajación y combatir la inflamación. Además de ellos, los científicos han descubierto más de 100 cannabinoides con perfiles farmacológicos únicos.
Aquí están tres de los cannabinoides menores más interesantes:
Los terpenos son las diminutas moléculas detrás del aroma y sabor únicos de la marihuana — su combinación puede hacer que huela a frutas, flores o tierra, dependiendo de la mezcla. Los terpenos no solo añaden fragancia; también potencian los efectos del cannabis. Por ejemplo, el terpeno pineno tiene un efecto broncodilatador, y todos los monoterpenos (limoneno, mentol y otros) son conocidos como antisépticos. Los científicos están explorando si los terpenos pueden actuar como antioxidantes y potenciadores del sistema inmunológico. Para más información, por favor consulte nuestra revisión detallada de los terpenos del cannabis.
Los flavonoides son pigmentos que definen el color del cannabis (y otras plantas), mientras que sus beneficios potenciales para la salud están actualmente bajo investigación. Hasta ahora, los flavonoides están entre los compuestos del cannabis más prometedores pero menos explorados en medicina.
Aquí están algunos de los flavonoides más notables encontrados en la marihuana:
Más allá de cannabinoides, terpenos y flavonoides, el cannabis contiene aminoácidos (las células constructoras de la planta), azúcares (energía para el crecimiento), y una amplia gama de minerales y vitaminas. Estos nutrientes varían según la cepa y las condiciones de cultivo e incluyen magnesio, potasio, calcio, cobre y zinc, así como vitaminas B, C y E.
Aunque estos nutrientes ayudan a la planta a prosperar, el verdadero valor medicinal del cannabis sigue ligado a su combinación única de cannabinoides, terpenos y flavonoides. Los investigadores coinciden en que estos elementos del cannabis funcionan mejor en sinergia que por separado: cada uno potenciando a los demás.

¿Sabías que el primer coche de Henry Ford estaba hecho de cáñamo? ¿O que muchos grandes eruditos árabes de la Edad Media —los mismos que nos dieron los números modernos— solían fumar hachís?

La legalización del cannabis medicinal ha estimulado la industria del cultivo de cannabis en España. Según un informe de la revista The Objective, el gobierno español ya ha otorgado 224 licencias para el cultivo de marihuana desde 2018.

España ha regulado formalmente el uso del cannabis medicinal mediante la aprobación del Real Decreto 903/2025. Este decreto define las condiciones bajo las cuales los medicamentos a base de cannabis pueden ser prescritos y dispensados en los hospitales públicos.